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Adicciones PDF Imprimir E-mail

Alcoholismo y drogadicción

Las personas que inician el proceso de creación de los Hogares fueron en personas procedentes de los grupos de AA, y que en el década de los 80 representaban a una población básicamente consumidora y dependiente al alcohol, lo que provocó en los años siguientes una ortodoxia sobre el alcohólico puro como candidato para los internamientos.

Posteriormente con la aparición de otras drogas dentro del contexto nacional y continental hubo controversias sobre el internamiento de personas con problemas de alcohol y otras drogas, prevaleciendo dos corrientes: los ortodoxos y los que visualizaban la inexorable realidad de la poliadicción y de la ineludible necesidad de internamiento.

Desde el año 2006 los hogares empezaron a enfrentar la “amenaza” de las otras drogas en el campo terapéutico, tanto por el desconocimiento de esas otras drogas como de la inexperiencia en su tratamiento, máxime en el síndrome de supresión. Además de que el objetivo de referir a los residentes a los grupos de AA conllevaba una direccionalidad terapéutica, lo que la aceptación de otras drogas era considerado una contradicción programática.

Posteriormente a la luz de los análisis en las reuniones trimestrales , de las capacitaciones ,internas e internacionales , así como el contacto con otros otras organizaciones que admitían poliadictos en el país, se generó al seno de la federación marcos de coincidencia, tanto conceptuales como de experiencia clínica, lo que generó un nivel de tratamiento diverso entre los hogares. Es importante resaltar que en dicho desarrollo se rescató la literatura que sobre dicho campo estableció AA desde su inicio en 1935.

En el folleto “Problemas diferentes del alcohol”, publicado en 1958, por el centro de publicaciones de Alcohólicos Anónimos , se señala :

“Tal vez no haya sufrimiento más terrible que la drogadicción, sobre todo el producido por la morfina, la heroína y otros narcóticos. Estas drogas le tuercen la mente al adicto y la carencia de la droga le atormenta atrozmente el cuerpo. Comparados con el adicto en su sufrimiento, nosotros los alcohólicos no la pasamos mal. Los barbitúricos, cuando se abusa de ellos, pueden ser casi tan perniciosos. En AA, tenemos miembros que han experimentado grandes recuperaciones, tanto de la botella como de la aguja. También tenemos una gran cantidad de miembros que fueron –o todavía son-víctimas de las píldoras narcotizantes e incluso los nuevos tranquilizantes….Por lo tanto, este problema de la drogadicción en sus varias formas nos atañe a todos. Provocan nuestro más profundo interés y compasión. Vemos por todas partes una legión de hombres y mujeres que se esfuerzan de esta manera por resolver sus problemas o por escapar de ellos. Muchos AA, en particular aquellos que han sufrido de estas adicciones, ahora se preguntan: “Qué podemos hacer acerca de las drogas – dentro y fuera de nuestra Comunidad”…Pero supongamos que se dirija a nosotros un adicto que ha tenido un verdadero problema con la bebida. Hubo una época en que tal persona habría sido rechazada”………

Referimos a las personas interesadas en el tema a dicha literatura y obtenerla a través de las Oficinas Centrales de AA, en cualquier parte del mundo..

En la actualidad , en la mayoría de los Hogares , se admiten personas con el consumo de otras drogas donde la presencia del alcohol se presenta como una droga de dependencia , lo cual ha permitido avanzar en la comprensión del fenómeno poliadictivo y remitirlos -cuando egresan- a otras agrupaciones comunales en razón de que se requiere un mayor tiempo de estancia para su rehabilitación.

La adicción tiene una dinámica cultural y en cuyo manejo siempre será un acomodamiento a las necesidades , a los nuevos recursos y al imparable sentido a la solidaridad humana.